12 months ago

De ti depende y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche hoy por la mañana…

1 year ago

Coz baby, maybe, I just wanna do you.. do you… 

Modern Family…

1 year ago
joludi:

Saludo romano.
Cuando un nazi gritaba Heil Hitler, estirando el brazo, lo que hacía era simplemente una imitación del saludo fascista italiano, que a su vez emulaba el  de los antiguos romanos cuando decían “Ave!”. Pero, curiosamente, el “ave” romano, como saludo, tan querido por los nazis, era una palabra hebrea. El “ave” de los romanos está relacionado con la raíz hebrea que significa “vida” (la misma que está detrás del nombre de Eva). En alemán lo traducen como “hail”, que también está relacionado con la idea de longevidad o sanación. Hail contiene una noción de integridad física en cuanto sinónimo de salud. Viene del indoeuropeo “kailós”, íntegro, entero, que es el que nos ha dejado holístico, holografía, o incluso católico (y en inglés health, holy o whole, por ejemplo).Quizá si Hitler hubiese sabido un poco de filología, no hubiese hecho obligatorio desde 1933 un saludo que en su esencia histórica, estaba profundamente relacionado con el mundo judío. Pero no sabía filología.

joludi:

Saludo romano.

Cuando un nazi gritaba Heil Hitler, estirando el brazo, lo que hacía era simplemente una imitación del saludo fascista italiano, que a su vez emulaba el  de los antiguos romanos cuando decían “Ave!”.
Pero, curiosamente, el “ave” romano, como saludo, tan querido por los nazis, era una palabra hebrea. El “ave” de los romanos está relacionado con la raíz hebrea que significa “vida” (la misma que está detrás del nombre de Eva). En alemán lo traducen como “hail”, que también está relacionado con la idea de longevidad o sanación. Hail contiene una noción de integridad física en cuanto sinónimo de salud. Viene del indoeuropeo “kailós”, íntegro, entero, que es el que nos ha dejado holístico, holografía, o incluso católico (y en inglés health, holy o whole, por ejemplo).
Quizá si Hitler hubiese sabido un poco de filología, no hubiese hecho obligatorio desde 1933 un saludo que en su esencia histórica, estaba profundamente relacionado con el mundo judío. Pero no sabía filología.

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1 year ago
ephe:

(via martagrey)

 Rayuela, Julio Cortázar

I touch your mouth, I touch the edge of your mouth with my finger, I am drawing it as if it were something my hand was sketching, as if for the first time your mouth opened a little, and all I have to do is close my eyes to erase it and start all over again, every time I can make the mouth I want appear, the mouth which my hand chooses and sketches on your face, and which by some chance that I do not seek to understand coincides exactly with your mouth which smiles beneath the one my hand is sketching on you.You look at me, from close up you look at me, closer and closer and then we play cyclops, we look closer and closer at one another and our eyes get larger, they come closer, they merge into one and the two cyclopses look at each other, blending as they breathe, our mouths touch and struggle in gentle warmth, biting each other with their lips, barely holding their tongues on their teeth, playing in corners where a heavy air comes and goes with an old perfume and a silence.Then my hands go to sink into your hair, to cherish slowly the depth of your hair while we kiss as if our mouths were filled with flowers or with fish, with lively movements and dark fragrance. And if we bite each other the pain is sweet, and if we smother each other in a brief and terrible sucking in together of our breaths, that momentary death is beautiful. And there is but one saliva and one flavor of ripe fruit, and I feel you tremble against me like a moon on the water.

ephe:

(via martagrey)

 Rayuela, Julio Cortázar

I touch your mouth, I touch the edge of your mouth with my finger, I am drawing it as if it were something my hand was sketching, as if for the first time your mouth opened a little, and all I have to do is close my eyes to erase it and start all over again, every time I can make the mouth I want appear, the mouth which my hand chooses and sketches on your face, and which by some chance that I do not seek to understand coincides exactly with your mouth which smiles beneath the one my hand is sketching on you.

You look at me, from close up you look at me, closer and closer and then we play cyclops, we look closer and closer at one another and our eyes get larger, they come closer, they merge into one and the two cyclopses look at each other, blending as they breathe, our mouths touch and struggle in gentle warmth, biting each other with their lips, barely holding their tongues on their teeth, playing in corners where a heavy air comes and goes with an old perfume and a silence.
Then my hands go to sink into your hair, to cherish slowly the depth of your hair while we kiss as if our mouths were filled with flowers or with fish, with lively movements and dark fragrance. And if we bite each other the pain is sweet, and if we smother each other in a brief and terrible sucking in together of our breaths, that momentary death is beautiful. And there is but one saliva and one flavor of ripe fruit, and I feel you tremble against me like a moon on the water.

fluzo:

Visto en el tumblr de posidonia.

(via deroli)

fluzo:

Visto en el tumblr de posidonia.

(via deroli)

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1 year ago
(via ohcardigan, mendmyheart) Cite Arrow via ohcardigan

cateteando con internet movil… :)

1 year ago
toscanoirriverente:

ferreirabs:(via glaucio)
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1 year ago
mystarlights:

pormitripa:

ephe:


Lost 1x01, Pilot 
Lost 6x17, The End

mystarlights:

pormitripa:

ephe:

Lost 1x01, Pilot 

Lost 6x17, The End

1 year ago
joludi:

Tifus.
Se extrañan de que no me guste el fútbol. ¡Pero si el fútbol no le gusta a nadie! 
Lo que a la gente le gusta es que gane su equipo. Y en igual medida que pierda el rival. Eso es lo que apasiona, lo que mueve a las masas y lo que genera un negocio multimillonario.
Pero el fútbol, en sí mismo, no hay quien lo aguante. Especialmente en partidos como el de ayer, donde el fútbol prosaíco del catenaccio se impone a la lírica del jogo bonito pasado por la escuela teutona (cosa rara que los italianos que se rodean de belleza por todas partes, practiquen un juego tan sórdido por más que eficiente).
Yo no he visto a nadie que diga “Oh, que deliciosa hora y media he pasado viendo la final; ha perdido mi equipo pero el juego fue tan hermoso…¡Oh, gué dicha y goce he sentido!“ 
Sin embargo, una frase parecida sí se la podemos oir a un amante del tenís. O no digamos del ajedrez. En el tenis la gente sale satisfecha si su equipo ha jugado mal pero ha ganado. Eso es impensable en otras manifestaciones deportivas. Si a mí me gusta el admirable y genial ajedrecista Shirov, por ejemplo, y hace una partida desastrosa pero su rival pierde por tiempo, eso no me satisface en absoluto. Saldré frustrado. A la inversa, si Shirov pierde después de una obra maestra de juego, yo quedo encantado. El resultado final no es relevante.
Si no ha rivalidad y pugna, no hay placer en el fútbol, Me da igual lo que hayan podido decir al respecto tifosi y jugadores aficionados ilustres, desde Heidegger a Passolini, pasando por Wojtila. O incluso las bobaditas que el gran Nicolas de Cusa decía allá por el siglo XV cuando analizaba aquella forma primitiva del fútbol, el calcio di livrea en Florencia y comparaba los partidos con el cosmos, viendo en el balón el trasunto esférico y perfecto del Dios mismo.
El fútbol es un rollo tártaro. Una peste, un colérica pasión decididamente enfermiza. No es extraño que a su fanáticos se les llame tifosi, a partir de la palabra griega typhos, que significa fiebre. Y que es también la que da origen a tifus. 

joludi:

Tifus.

Se extrañan de que no me guste el fútbol. ¡Pero si el fútbol no le gusta a nadie! 

Lo que a la gente le gusta es que gane su equipo. Y en igual medida que pierda el rival. Eso es lo que apasiona, lo que mueve a las masas y lo que genera un negocio multimillonario.

Pero el fútbol, en sí mismo, no hay quien lo aguante. Especialmente en partidos como el de ayer, donde el fútbol prosaíco del catenaccio se impone a la lírica del jogo bonito pasado por la escuela teutona (cosa rara que los italianos que se rodean de belleza por todas partes, practiquen un juego tan sórdido por más que eficiente).

Yo no he visto a nadie que diga “Oh, que deliciosa hora y media he pasado viendo la final; ha perdido mi equipo pero el juego fue tan hermoso…¡Oh, gué dicha y goce he sentido!“ 

Sin embargo, una frase parecida sí se la podemos oir a un amante del tenís. O no digamos del ajedrez. En el tenis la gente sale satisfecha si su equipo ha jugado mal pero ha ganado. Eso es impensable en otras manifestaciones deportivas. Si a mí me gusta el admirable y genial ajedrecista Shirov, por ejemplo, y hace una partida desastrosa pero su rival pierde por tiempo, eso no me satisface en absoluto. Saldré frustrado. A la inversa, si Shirov pierde después de una obra maestra de juego, yo quedo encantado. El resultado final no es relevante.

Si no ha rivalidad y pugna, no hay placer en el fútbol, Me da igual lo que hayan podido decir al respecto tifosi y jugadores aficionados ilustres, desde Heidegger a Passolini, pasando por Wojtila. O incluso las bobaditas que el gran Nicolas de Cusa decía allá por el siglo XV cuando analizaba aquella forma primitiva del fútbol, el calcio di livrea en Florencia y comparaba los partidos con el cosmos, viendo en el balón el trasunto esférico y perfecto del Dios mismo.

El fútbol es un rollo tártaro. Una peste, un colérica pasión decididamente enfermiza. No es extraño que a su fanáticos se les llame tifosi, a partir de la palabra griega typhos, que significa fiebre. Y que es también la que da origen a tifus. 

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